Se estima que entre el 10 y el 20% de la población padece ojo seco


El ojo seco es una enfermedad que se caracteriza porque no se produce la suficiente cantidad de lágrima, existe una mala calidad de ella o una deficiente distribución sobre la superficie ocular. Puede ser causada por varios factores.

El 30% de las consultas que realizan los pacientes que acuden a una cita oftalmológica tienen relación con el ojo seco, es por ese motivo que los especialistas en Oftalmología recomiendan una buena hidratación, ya que la lágrima nutre la córnea y la protege de sustancias bacterianas.

Se estima que entre el 10 y el 20% de la población padece ojo seco, y en especial las mujeres después de los 40 años, debido a las alteraciones hormonales que provoca la menopausia.

¿Cómo podemos reconocer los síntomas del Ojo seco?
Uno de los síntomas más reconocibles del Ojo seco es el lagrimeo excesivo, esto se debe a que se produce una escasa producción de lágrimas, la córnea se seca y provoca la sensación de cuerpo extraño, de irritación ocular; es decir, el ojo al no mantenerse suficientemente lubricado se irrita, provocando que la glándula lagrimal libere una gran cantidad de lágrimas, saturando el sistema de drenaje de las lágrimas.

Otros síntomas reconocibles son la sensación de tener arenilla, escozor, ardor, fotofobia e incluso visión borrosa, por afectación corneal directa (queratitis), entre otros síntomas.

¿Por qué puede aparecer el síndrome de Ojo seco?
El riesgo se incrementa fundamentalmente en:

La menopausia y en mujeres que toman anticonceptivos orales.
El envejecimiento como factor natural: El aumento de la esperanza de vida en la población provocará que haya cada vez más personas que sufran esta condición.
Portadores de lentes de contacto.
Pacientes que padecen blefaritis.
Personas fumadoras.
Pacientes que se tratan con fármacos antidepresivos, para el tiroides o con quimioterapia.
Pacientes con medicación tópica crónica oftalmológica.
Uso de colirios como vasoconstrictores (colirios que se utilizan para blanquear el ojo) o colirios antialérgicos que pueden empeorar el ojo seco, ya que disminuyen la producción de la lágrima.
Uso frecuente de pantallas electrónicas (ordenador, teléfono movil, tablet, televisor, videoconsola) también favorecen la aparición del síndrome de ojo seco.
Además, existen elementos externos que pueden agravar el problema como son unas gafas mal graduadas, trabajar con luces inadecuadas, aires acondicionados (tanto calor como frío), ambientes cargados con humos, pantallas de ordenador muy pequeñas, etc.

Los casos más graves de esta patología se deben a accidentes con sustancias químicas, ciertas cirugías y las enfermedades reumáticas, como la artritis reumatoidea o el lupus. En ese tipo de enfermedades, el proceso autoinmune destruye las glándulas lagrimales y esto reduce la producción de lágrima.

Tratamiento del Ojo Seco
El tratamiento más habitual para este trastorno es el uso de lágrimas artificiales. En casi la totalidad de los casos, el ojo seco se soluciona con lágrima artificial en gotas sin conservantes, aunque en algunos casos (10%) son necesarios tratamientos farmacológicos (corticoides, ciclosporina, suero autólogo) o técnicas quirúrgicas encaminadas a cerrar los conductos de las vías lagrimales (tapones lagrimales) para evitar que las lágrimas se escapen por la nariz.

La limpieza del borde palpebral es necesaria frecuentemente. En esta zona están las glándulas que aportan la grasa imprescindible para que la lágrima lubrifique adecuadamente al ojo. Estas glándulas en muchas ocasiones se obturan, y el calor y la limpieza logran en ocasiones que se restablezca la secreción.

¿Qué precauciones cotidianas se pueden tomar?
Trabajar con buena iluminación y una resolución adecuada de la pantalla.
Asegurarse de tener las gafas graduadas correctamente.
Mantenerse a una distancia de 50 a 60 cm del monitor y que esté a la altura de los ojos o un poco por debajo, ya que pequeños cambios en la apertura de los párpados suponen grandes cambios en la evaporación de la lágrima.
Mejorar las medidas ambientales (humo, calefacción, aire acondicionado).
Si trabajamos con pantallas o trabajos de fijación visual continua, realizar pausas de 4-5 minutos cada hora o alternar con tareas que no requieran pantallas.
Parpadear intencionadamente varias veces y mirar a lo lejos durante unos segundos para relajar los músculos que nos permiten acomodar para la visión cercana.
En portadores de lentes de contacto lubricar continuamente con lágrimas artificiales.

¿La alimentación puede ayudarnos a prevenir el Ojo seco?
La nutrición también tiene efectos sobre la composición de la lágrima, ya que condiciona la calidad de la película grasa que la recubre para que pueda cumplir con su función lubricante evitando su evaporación. Algunos consejos que podemos seguir son:

Beber abundante agua para tener hidratados correctamente todos los tejidos.
Complementar la dieta con alimentos ricos en ácidos grasos Omega 3, como nueces, almendras, pepino, espinacas, lechuga, soja, coles de Bruselas, aceite de hígado de bacalao, el pescado azul –sardina, anchoa, salmón, bacalao, arenque-, fresa, piñas; y ricos en vitamina A, como huevos, hígado de ternera, pollo, pavo o pescado, leche, queso, zanahoria, brócoli, batata o patata dulce, col rizada, espinacas, calabaza, melón, mango, papaya…
Los alimentos ricos en Omega 3 son ácidos grasos esenciales, llamados así porque nuestro organismo no los puede producir, por lo tanto se deben ingerir como parte de nuestra dieta.

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