Criterios de obesidad, características


La obesidad usualmente ocurre con el tiempo. El síntoma más obvio es el aumento de peso, pero otros síntomas de la obesidad incluyen:

  • Dificultad para dormir
  • Roncar
  • Apnea al dormir
  • Dolor en la espalda y/o en las articulaciones
  • Sudor excesivo
  • Sentir calor siempre
  • Sarpullido o infecciones en los dobleces de la piel
  • Sentir que te falta el aire con el mínimo esfuerzo
  • Sueño durante el día o fatiga
  • Depresión

Si tienes problemas asociados con la obesidad, visita a tu médico o a un proveedor del cuidado de la salud para hablar sobre opciones para bajar de peso. Incluso la pérdida de peso más modesta puede mejorar o prevenir los problemas relacionados con la obesidad.

La obesidad está relacionada con el exceso de grasa corporal, algo que no siempre es lo mismo que tener sobrepeso. Una persona puede tener un peso superior al que se considera saludable para su altura por la existencia de tejido muscular o agua extra, siendo obeso solo cuando ese excedente es de grasa.

La obesidad se mide habitualmente mediante el índice de masa corporal, o IMC, cuya fórmula incluye el peso en kilogramos dividido por la talla en metros al cuadrado. Por ejemplo, una persona de 1,70 m con un peso de 65 kg tendría un IMC de 22,5 (60/1,72). Se considera que el peso es normal cuando el IMC es inferior a 25 y se tiene sobrepeso cuando el IMC está entre 25 y 30. Cuando es superior a 30 se denomina obesidad y si es mayor de 40, se clasifica como obesidad mórbida.

Cuáles son las causas de la obesidad?

Hay muchas causas implicadas en la aparición de la obesidad. Por un lado, hay que tener en cuenta los hábitos de vida entre los que influyen la mala alimentación, el sedentarismo y la falta de ejercicio físico. Asimismo, hay que tomar en consideración los factores genéticos y orgánicos que inducen a su aparición sobre todo entre las mujeres. Finalmente, hay que considerar también la influencia de los factores socioeconómicos.

Enfermedades y síntomas asociados a la obesidad

La obesidad se ha convertido, tras el tabaquismo, en la segunda causa de mortalidad evitable, siendo también muchas las enfermedades a ella asociadas: diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, apnea del sueño, artrosis…

Está incluso relacionada con el incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer y se estima que en el caso de la obesidad mórbida puede reducir entre 6 y 14 años la esperanza de vida.

La acumulación de grasa debajo del diafragma y en la pared torácica puede también ejercer presión en los pulmones, provocando dificultad para respirar y ahogo, incluso con un esfuerzo mínimo. Puede, por otra parte, causar varios problemas ortopédicos, incluyendo dolor en la zona inferior de la espalda y agravamiento de la artrosis, especialmente en las caderas, rodillas y tobillos.

Los trastornos cutáneos son, del mismo modo, particularmente frecuentes en las personas con obesidad. Dado que las personas obesas tienen una superficie corporal escasa con relación a su peso, no pueden eliminar el calor del cuerpo de forma eficiente, por lo que sudan más.

Por otra parte, como consecuencia de los prejuicios y discriminación que a menudo sufren las personas con obesidad, es frecuente que a este problema se asocien trastornos psicológicos y una baja autoestima.

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