La abrasión o úlcera corneal se produce cuando la córnea se lesiona debido a leves rasguños o laceraciones. Proteger los ojos de forma adecuada y unos primeros auxilios a tiempo pueden salvar la vista.

La abrasión o úlcera corneal se produce cuando la capa externa y transparente del ojo sufre una lesión que suele estar provocada por pequeños rasguños o laceraciones. Estas lesiones son muy molestas y al cicatrizar pueden dejar una cicatriz en la córnea –afectando a la visión– que en muchos de los casos requiere de cirugía para corregirlo.

 

Los ojos son una de las partes más sensibles del cuerpo humano debido a la importante función que realizan, la visión. Por eso están bien protegidos por los párpados y las pestañas, además del reflejo involuntario que nos hace cerrar los ojos rápidamente para evitar daños, o el lagrimeo, que arrastra y elimina las partículas de la superficie ocular.

Pero a pesar de todos estos mecanismos de protección, en ocasiones es inevitable que se produzcan lesiones. Éstas suelen ocurrir en la capa externa del ojo denominada córnea, una lámina transparente que recubre el ojo y que, junto con el cristalino, nos permite enfocar correctamente.

La abrasión corneal es un problema común que se da sobre todo en niños, aunque deportes de exterior como el ciclismo también aumentan el riesgo de que elementos extraños se introduzcan en el ojo y causen el daño.

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