Estas pequeñas llagas son dolorosas y resultan muy molestas porque, aunque no son contagiosas, sí suelen recurrir. Para prevenir las aftas bucales lo mejor es evitar el estrés, alimentarse bien y cuidar la higiene bucal.

Un afta bucal es una pequeña úlcera o llaga abierta que aparece en el tejido mucoso que recubre el interior de la boca. Afectan normalmente a individuos de entre 10 y 40 años, y las mujeres son por lo general más propensas a padecerlas que los hombres.

La lesión, que puede ser única o aparecer en grupo, tiene un aspecto blanquecino o amarillento, con un halo enrojecido alrededor. Estas pequeñas heridas suelen localizarse en la parte interior de las mejillas, en la base de las encías, en el velo del paladar, en la lengua, y en la zona interior de los labios.

Se trata de lesiones muy dolorosas y, antes de aparecer, la zona presenta un picor intenso. Son consideradas lesiones benignas (no cancerosas) que, a diferencia de las heridas bucales causadas por determinados factores como el virus del herpes labial, no son contagiosas.

Por lo general las aftas bucales suelen ser recurrentes, es decir, una vez se ha tenido un afta, es muy probable que esta reaparezca cada cierto tiempo, en el mismo, o en distinto lugar.

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