La exposición a este tipo de radiación es la principal causa del cáncer de piel, patología que se divide principalmente en dos grandes segmentos: el cáncer de piel tipo melanoma -que se caracteriza por ser más agresivo y letal-, y el cáncer de piel tipo no melanoma, el más frecuente en la población. Sobre la prevención de esta enfermedad, sus causas, tratamientos y los signos que deben alertarnos a consultar a un especialista, habla en la siguiente entrevista el dermatólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH).

 

“El 80 por ciento de la radiación ultravioleta se acumula antes de los 20 años”, afirma el especialista en cirugía dermatológica de nuestro plantel, Dr. Andrés Figueroa, advirtiendo respecto a las consecuencias que hoy sufre la población, dada la falta de cultura respecto a fotoprotegerse que existía hasta hace pocos años.

 

“Hoy vemos cada vez más pacientes de 30, 40, 50 años que están consultando porque ya tienen un cáncer de piel”, explicó el Dr. Figueroa, quien señaló que esta patología se divide en dos grandes segmentos: Uno es el cáncer de piel tipo melanoma y otro que se llama cáncer de piel no melanoma. Hay otros más infrecuentes como el carcinoma de merkel o los linfomas, pero no son los que normalmente se percibe uno como cáncer de piel.

“El melanoma se asocia a la exposición de radiación ultravioleta de forma intensa e intermitente. Por ejemplo, esa gente que va a la playa, se quema y queda roja, y lo repite así varias veces en su vida, eso se relaciona con el cáncer de piel tipo melanoma. En cambio, la exposición crónica de los agricultores y la gente que trabaja mucho al sol, se relaciona con el cáncer de piel tipo no melanoma. Y en este grupo, existe el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular”, detalló.

 

-En términos de riesgo, ¿son similares ambos tipos?

 

El melanoma –que es un cáncer que se origina de las células que dan el pigmento de la piel, los melanocitos–, es mucho más agresivo, el compromiso de distancia (metástasis) es mucho más rápido, por lo tanto, es más letal. Afortunadamente es menos frecuente. El no melanoma es mucho más frecuente, de hecho el principal cáncer a nivel mundial en frecuencia es no melanoma, y en específico el basocelular, y ese no tiene la capacidad de desarrollar metástasis, o sea, compromiso a distancia.

 

-¿Cuáles son los signos que deben alertarnos a consultar a un dermatólogo en estos casos?

 

Hay una regla que nosotros utilizamos harto que se llama A,B,C, D y E. Esto es: Hay que fijarse A, en un lunar que es asimétrico; B, que los bordes sean difuminados; C, que tenga dos o más colores o un color negro muy intenso; D, que el diámetro sea mayor de seis milímetro; y E, de evolución, cualquier lunar que pique, que crezca, que sangre o llama la atención. Esto no significa que estos lunares sean malos, sino que hay que evaluarlos. Eso en el caso de los melanomas.

 

-¿Y cómo se presenta el cáncer de piel tipo no melanoma?

 

Generalmente se presenta como un tumorcito que empieza a crecer, que se ulcera o sangra y que no sana, o como una herida que en el tiempo no sana. Eso no tiene nada que ver con los lunares y se presenta en forma espontánea.

 

-Para actuar preventivamente frente al cáncer de piel, ¿qué protocolo debemos seguir en términos de control médico?

 

La idea es que sea una cosa complementaria: las personas que tienen antecedentes familiares de cáncer de piel, pacientes que tienen un carcinoma previo ellos mismos, pacientes que son de piel clara, pelirrojos, o que trabajan mucho al sol, o quienes tienen lunares atípicos, deben ser controlados regularmente. Aun así, es útil también que la gente se empiece a examinar sus lunares.

 

-¿Quiénes son los pacientes que corren más riesgo de poder desarrollar un cáncer de piel?

 

Las personas que se exponen más a la radiación ultravioleta, quienes tienen menos defensas contra la radiación también tienen más riesgos, por ejemplo, la gente de piel clara, pelirrojos, rubios de ojos azules, esas personas tienen muchas menos defensas contra el sol, por lo tanto son más expuestas a desarrollar este tipo de cáncer.

 

-¿Qué tipos de tratamiento existe para el cáncer de piel?

 

Generalmente depende de cuánto compromiso tenga. Si es un melanoma que llamamos in situ, que está recién partiendo, muchas veces la parte quirúrgica es lo óptimo. En cambio, cuando tienen compromiso a distancia, hay gángleos comprometidos o algún otro órgano que está con el tumor, lo que hacemos es un tratamiento mixto, que lleva cirugía, quimioterapia, radioterapia e incluso a veces inmunoterapia. Se hacen varias cosas para tratar de alargar la sobrevida de esos pacientes. Eso por la parte del melanoma. En cambio, en el carcinoma basocelular y espinocelular, principalmente lo que se usa es la cirugía y ahí cabe una mención especial para una cirugía que se llama, cirugía micrográfica de Mohs, que es una cirugía para el tipo de carcinoma no melanoma, que consiste en ir sacando el tumor por capas, y analizándola, una a una, para estar seguros que se removió completamente todo el tumor.

 

-¿Cuáles son las indicaciones de cuidado?

 

Hay que hacer una fotoprotección tanto activa como pasiva. La activa es aplicarse el protector solar, cada tres horas, en cantidad suficiente, 30 minutos antes de la exposición solar, eso es súper importante. Y la otra fotoprotección que también es muy importante es la pasiva, que es usar vestimenta adecuada, lentes para el sol, un sombrero, tratar de no exponerse al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, que son las horas de más radiación, y buscar siempre la sombra.

 

-Y en el caso de lactantes y niños, ¿cuál es la indicación?

 

La idea es que ninguna guagua sea expuesta a la radiación solar antes del año de edad. Después de eso está recomendado el uso de algunas pantallas solares que filtran el 100 por ciento de la radiación, por lo tanto, son adecuadas para su uso después del año de edad. (Fuente: UCHILE/DICYT)

Comparte este artículo:Share on Facebook1Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Email this to someone